Cuando las estrellas se tocan el corazón…

Ha saltado a los medios la noticia de que, el próximo 12 de septiembre, se va a celebrar un concierto en beneficio a las víctimas del huracán Harvey, que ha golpeado duramente algunas zonas del Caribe y también algunos estados norteamericanos como Texas y Louisiana; su más afamada promotora, Beyoncé, que en plena recuperación de su reciente maternidad no ha dudado en echar una mano en estos momentos, pero a ella se han unido otros grandes de la música como Bárbara Streisand, e incluso la afamada presentadora Oprah Winfrey participará con un programa en directo para dar difusión.

Los americanos son muy dados a esta clase de espectáculos, pero si hay algo que reconocerles, es que saben muy bien cómo unirse en cuanto les suceden tragedias como ésta; muchas cosas se les puede criticar, pero desde luego no su sentido de la solidaridad, que es enorme. Y esto de hacer conciertos benéficos para las víctimas de algún desastre es un clásico en el pueblo norteamericano, y la verdad es que se les da bastante bien y suele darle muy buen resultado, no lo neguemos.

Un mal pensado podría decir que estos eventos caritativos tiene un elemento morboso, pues parece que los grandes del espectáculo no se acuerdan del público a ras de suelo si no es por alguna desgracia o desastre natural. Por supuesto, eso mismo serviría para los que van a verlos en esas circunstancias, ya que podría pensarse que sólo porque es gratis, o porque sus beneficios tendrán un destino solidario, estamos dispuestos a escuchar a quién sea cantar lo que sea. En realidad, habría que distinguir la carrera musical de la industria musical, y recordar que la primera tiene como objetivo el hacer que una persona se realice con lo que más le guste y sepa hacer disfrutar a los demás, pero la segunda sólo tiene como objetivo hacer la mayor cantidad de dinero posible.

La industria de la música, como negocio que es, debe usar el corazón de sus componentes lo menos posible; sin embargo, los artistas son humanos al fin y al cabo, y aunque supongo que aspiran a ganarse la vida con su trabajo, no por eso carecen de sentimientos, buenos o malos, ni viven en otro planeta paralelo. Es normal que se preocupen por sus compatriotas, o por los habitantes de otros lugares que les sean ajenos pero que pasen también por problemas; y si con su colaboración pueden hacer que esas desgracias sean más llevaderas, bienvenida sea.

 

La música que preferimos en el porno

No sé vosotros, pero yo soy de esos tíos que no tienen ningún problema que uno de los mayores placeres de internet es poder disfrutar de porno casi sin límites. ¿Soy por eso un salido o un obseso? Pues puede ser, aunque yo me considero más un amante de los placeres ilimitados, sobre todo cuando están a mi disposición. Y precisamente estaba así ayer, mirando las fotos xxx de unas espectaculares modelos porno aqui http://www.ciberporno.com/tetonas/, cuando se me vino a la mente una cuestión relacionada con este blog. Y me pregunté: ¿qué música le pondría a una película porno donde saliera una pedazo de hembra así?

De más está decir que si tuve este pensamiento es porque de ninguna manera me parece que esta clase de películas tengan una banda sonora adecuada. Puede que sea una tontería, pero oye, como aficionado a la música y también a ver follar a tias buenas, se me hace difícil no poder aunar estas dos pasiones simplemente porque las melodías que acompañan a este tipo de escenas son horteras, machaconas y directamente pasadas de moda. De hecho, me quedé pensando que casi prefiero estos vídeos al natural, es decir, sin ninguna clase de música, sólo escuchando gemidos y gritos de placer; definitivamente, eso me pone más que cualquier música ochentera estridente y repetitiva.

¿Qué clase de música prefieres para ver un video porno?

Bueno, en realidad yo no lo tengo muy claro, pero lo que sí sé es que la actual no me llena, así que hace un tiempo empecé a hacer diferentes experimentos con algunos videos caseros que encontré http://www.ciberporno.com/amateur/ (sí, a mí también me gusta hacer mis pinitos como actor porno, salvando las distancias, claro está). Me elegí unas cuantas melodías guapas de esas que me gustan, tocando diferentes estilos, y en un despliegue de habilidad para la edición de videos, me llevé toda una tarde insertando esa música en estas grabaciones, pero el resultado fue regular; y es que creo que no me inspiraba si era yo el que salía allí, así que dejé todo eso por el momento, y decidí no grabarme más mientras estaba con una tía, porque la verdad no daba muy bien en cámara.

Pero como el runrún no me abandonaba, otro día eché mano de uno de esos videos de tetonas amateur que se encuentran por la red; en él, estas tías sólo se lucía, mostrando sus estupendos melones y contoneándose al ritmo de una de esas músicas casposas de las que os he hablado. ¿Y qué se me ocurrió? Pues pillar la imagen y meterla la canción de Joe Cocker que se hizo famosa gracias a la película Nueve semanas y media; y oye, al ritmo de “You can leave your hat on“, la cosa mejoró bastante, ¿o sólo me lo pareció a mí?

Aún en el caso de que sólo me lo pareciera a mí, ya tenía mi respuesta: definitivamente, necesitaba escenas porno que tuvieran otra banda sonora distinta de las tradicionales para excitarme. Pero como soy de espíritu inquieto, decidí seguir con el experimento, e invité a un colega mía, también aficionado al porno online, a que visionara el video que había modificado y me diera su opinión. ¿Y qué pasó? Que llegó a la misma conclusión que yo: una música sensual y que cree expectativa haría maravillas en una película X, por mucho que se sepa lo que vas a ver y de qué va el argumento.

Claro que quizá ahí esté el quid de la cuestión. Cuando se crean bandas sonoras, el compositor en cuestión tiene el guión en la mano, sabe de qué va la historia, los giros que va a dar, los escenarios, el carácter de los personajes… y todo esto se presupone en una peli porno. Pero, ¿deberíamos cambiar este concepto? Bueno, no tendría nada en contra de ello, pero puesto que no soy director de cine, y que hasta de actor aficionado no doy la talla, tendré que buscar la forma de hacerlo. Quizá dentro de poco os sorprenda.

Y en septiembre, renace la música española

Septiembre es un mes de cambios y de decir adiós a muchas cosas buenas de la vida: al verano principalmente, pero también a las vacaciones, al tiempo libre, a los días largos, a las horas de playa y al calor sofocante, si es que tenemos un poco de suerte. Son muchos los que siente este mes como un nuevo resurgir, algo así como un nuevo “enero”, un nuevo comienzo de año donde también se hacen muchos propósitos, aunque después suelen abandonarse como todos los hechos el 1 de enero. Pero en fin, así es la vida.

Y si hay algo por lo que también se caracteriza el noveno mes del año, es por la cantidad de fiestas populares que se celebran en sus treinta días. Fiestas patronales, romerías, triduos, procesiones… la gran mayoría de origen religioso, pero que no dejan de ser un hito en las vidas de los ciudadanos que ven cómo, después de las vacaciones, la juerga no se termina del todo y aún les dura unos días más.  E increíblemente, es durante estos días cuando sin saber por qué vuelve a resurgir nuestra vena más tradicional, e insistimos en hacer gala de nuestras tradiciones musicales: y nos da por escuchar música española.

No es que sea algo malo, mucho menos para tantos artistas y compositores de este estilo musical, que por paradójico que sea, hacen su agosto en septiembre, jeje. Pero no me digáis que cuando menos no es curioso que el flamenco, la rumba, la copla y hasta los carnavales sean capaces de reunir a un público que, durante el resto del año, ni puñetera cuenta echa de ellos; y sin embargo, llega una novena, el ayuntamiento trae a algunos de los exponentes de esta música, y ala, se peta de público allá donde se realice el evento.

¿Quiere esto decir que, por mucho que nos demos de modernos, de internacionales, de globalizados y de estar educados en cultura musical, al español le tira lo de la tierra sin que lo pueda evitar? Para mí que esta es la cuestión, y no hay ningún problema en admitirlo, al fin que a cualquiera le gusta tener raíces; el problema viene cuando insistimos en negarlo durante once meses al año, y al que hace doce, no somos capaces de reprimir aquella música que forma parte de nuestra cultura, y que puede que hasta llevemos en el ADN.

La música, diversión para la época veraniega

Obviamente, es algo absurdo no empezar un blog que trate sobre la música en pleno verano y no señalar que, por poco que nos guste ese arte, es uno de los elementos que más ocio y diversión traen a nuestras vidas en esta estación. Es precisamente en esta época cuando se realizan más conciertos al aire libre, los grandes artistas y grupos musicales comienzan sus giras, y sobre todo se tiene más tiempo para disfrutar de estos placeres que todos identificamos con el estío, consciente o inconscientemente.

Pero la música es algo a lo que no debemos renunciar el resto del año, aunque aún nos quede un mes de verano según el calendario, y ya veremos cuánto según la meteorología. Aunque la excitación y la diversión que producen los eventos musicales en plan multitudinario son innegables, también se puede disfrutar de una velada musical en casa tomando una caña o un vinito (que no se diga que los melómanos no saben disfrutar de otras cosas de la vida, jeje).

El mundo musical nos da noticias a diario, eso es así. Y no sólo por la actualidad de las grandes estrellas, sus conciertos y entrevistas, sus vidas profesionales o privadas, sino también porque es algo que forma parte de nuestras vidas, y porque aunque parezca increíble, se siguen descubriendo nuevas cosas sobre ella aún en nuestros días. Nuevos ritmos, nuevos instrumentos, o algo de sobras conocido pero que ahora hay que mirar con otros ojos. La innovación también forma parte de este arte, y sus artistas no sólo se preocupan por darle al público lo que quieren (de todas formas también ellos tienen que comer), sino también de buscar nuevas formas de gustar y emocionarlo, a veces una tarea ardua pero que sin duda debe ser muy reconfortante cuando se logra.

De todo esto y un poco más hablaremos en este blog, que se estrena en verano pero que espero que dure estación tras estación, claro, si soy capaz de hacer que su contenido os interese. Cualquier crítica, opinión o noticia relacionada con la música será bienvenida, y juntos quizá podamos sacarle mucho más partido a la pasión que ésta nos provoca, porque ya sabemos que lo bueno de la vida no hay por qué disfrutarlo a solas, ¿verdad?