La cara y la cruz de la pornografia en la actualidad

En esta vida, claramente cuando se dice “de este agua no beberé“, es cuando más debe temerse que se beba, y eso es justo lo que pasa con el visionado de videos porno, generalmente por internet y en webs xxx de uso gratuito. Por lo general no es algo que los cibernautas confiesen que hacen, pero los contadores de visitas a esas webs o a otros lugares no especializados que también proporcionen contenido de este tipo son claros y sus resultados innegables; así que no se puede negar que el ser humano, hoy por hoy, es un gran consumidor de porno.

Como el ser actor de cine es un trabajo artístico, ya vengas de la pornografía o de cualquier otra rama de este sector audiovisual, no son pocos los que han abandonado el contenido adulto para dedicarse a otras formas de arte, como por ejemplo la música. Y ahí, amigos, es donde se dan las diferentes dicotomías, y donde las opiniones difieren unas de otras: justo cuando los que se han dedicado al porno de alguna manera cambian de actividad y dan sus testimonios. Por lo general, todo lo que tiene que ver con ese mundo genera dos reacciones inmediatas y extremas: o te encanta lo admitas o no en público, o eres un claro objetor de todo ello. ¿Es necesario que sea así?

Para empezar, no olvidemos que las manifestaciones pornográficas se remontan a la antigüedad, así que podríamos decir que es algo innato al ser humano, que necesito plasmar gráficamente cómo vivía su sexualidad; y siguió haciendo eso a través del paso del tiempo. Primero era eso, una simple manifestación, pero supongo que en algún momento se dio cuenta de que esa realidad así plasmada realmente excitaba sus sentidos y le hacía desear más; y ahí comenzó el uso de la pornografía tal y como la conocemos, pero tenlo en cuenta, hace ya siglos de eso. Por lo tanto, es un poco tonto pensar que es algo moderno, algo así como una plaga de los últimos siglos, porque es un error.

Y lo es mucho más si además pensamos que es algo nocivo, sólo porque algunos supongan que va contra la moralidad que otros, en algún momento de nuestra historia, han conseguido instaurar en nuestra sociedad; como todo en esta vida, depende del uso y el sentido que le demos al mundo porno, y entonces podremos etiquetarlo como bueno o malo, beneficioso o no. Para empezar, el convertirlo en un tema tabú a la par del sexo fue algo que no parece muy inteligente, ya que incluso aquella gente que tiene problemas sexuales, ya sea para relacionarse o para su práctica, no los tiene para nada para consumir pornografía; así que el pensar que podría meterse en el mismo saco no fue acertado. Ahora, lo segundo hace mucho más dinero que lo primero, eso está claro, y como estamos en un mundo que se mueve por el billete, pues podríamos decir también que es uno de los motores de la sociedad actual.

La conclusión es que nada es bueno o malo en absoluto, y que todo tiene matices. Cuando me refería a la diferencia de opiniones que mostraban los que habían salido del mundo del porno, no lo decía sólo como anécdota, sino que realmente son muy diferentes las opiniones que pueden encontrarse. E incluso entre los entendidos en sociología y sexualidad sucede esto, y no se ponen de acuerdo en si todo lo que tiene que ver con el porno es una forma de introducción a la vida sexual totalmente natural, o es una forma de distorsionar una relación sana de pareja sea de la identidad que sea. ¿Qué opinas tú?

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